La mayoría de los colonos adjudicatarios de parcelas, procedían de Villanueva de la Serena y, como tales, trajeron hasta aquí una de sus tradiciones más enraizadas: La procesión de la Hermandad de Ntra. Sra. De la Aurora y Cristo Resucitado, más conocida como: “La Carrerita”.
A las siete de la mañana, siguiendo la tradición de Villanueva, se reúnen en casa del mayordomo (Hermano mayor) todos los cofrades para proceder al sorteo. Todos los hermanos pueden ser portadores del paso, pero el privilegio les corresponderá a aquellos que tengan la suerte de salir elegidos en el sorteo, o bien, los hermanos en quienes ellos deleguen.
Minutos antes de las nueve de la mañana, el Estandarte de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Aurora, portado por su hermano mayor, sale al encuentro de la Hermandad de Cristo Resucitado, encuentro que se producía en la calle Generalísimo a la altura de la Iglesia (Actualmente se realiza en la Avenida de las Palmeras).
Los estandartes se retiran a sus lugares de origen y la Virgen, tras recibir la alegre noticia de la Resurrección, emprende una larga carrera al encuentro de su Hijo, entre los aplausos de los vecinos que, desde mucho tiempo antes, se dan cita en la plaza. Seguidamente, las dos imágenes inician por las calles del pueblo la procesión, para concluir en la Iglesia con la Santa Misa.
La imagen de la Virgen de la Aurora que se venera en la Iglesia Ntra. Sra. de Guadalupe, fue donada por Julio Morcillo Cantero, la imagen del Resucitado por Antonio Amador Torres.
En las innumerables ocasiones que fue sacada en procesión, magníficamente llevada a hombros por los grupos de jóvenes que habían tenido la fortuna en el sorteo, solo en una ocasión, como consecuencia de la pérdida durante la carrera de un zapato por parte de uno de los corredores, se produjo un intento de caída que, por suerte, solo acabó con la rotura de la corona de la imagen. El año siguiente, debido al movimiento de las imágenes en el momento del encuentro, y tal vez algo dañada por el incidente del año anterior, se rompió la imagen de la Aurora. Como anécdota de este hecho, cabe señalar que la imagen fue atada a una silla para poder continuar con la procesión.